frases de lo más ligeras y livianas en su contexto inicial
cuando terminan, entregan un peso inigualable y es por eso
que nos afectan aun mas, porque un simple hecho de decir es un
simple hecho de no decir lo que queremos realmente escuchar
antes de escuchar, las palabras se reordenan, para luego inclinar
su retórica a los mas irreal
suena ideal, suena bastante leal
y al mismo tiempo suena sin sonar
superficial sin estar precisamente al ras
el ras que tocamos con un tono áspero y agrio
y termina en un grito que quema nuestros oídos además
de nuestro ánimo.
¿sabrás algun dia que no fue ideal, ni mucho menos adecuado gritar?
ahora es mi turno, gritaré pero sólo el silencio sabrá lo que dije...
no siempre es cuerdo hablar ni tampoco gritar
pero es absurdo callar y mucho mas encontrar en ello la felicidad...
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