¿Señor que prisa es aquella, que envarga su espíritu para luego vengarlo mientras descansa?
es aquella prisa que nos cuesta más que la lentitud, y también estando reposados nos acelera la razón, razón tenía usted para arrancar y reposar , de aquellos vientos violentos que cortaban su rostro, que mientras juntabamos los árboles estos se sacudían y sin problemas danzaban, moviendo pequeñas ramas verdes ya disecadas. Era raro ver que luego, de ese gran baile los árboles comenzaban a desnudarse, se llenaban de ilusiones y desde ahí que brotaban unos ojos grandes
¡Claro!
Era la luna en compañía del sol, uno mas iluminado que el otro, pero no por eso enemigos...
ambos por su condicion facilitaban la visión entre tinieblas... y algo más.
mientas el viejo arrancaba estos dos observaban. observaban la confusión que tenía envuelto a este señor, ¿ Sabrá realmente a donde va? o si...
sabe muy bien a donde se dirige, pero no es el lugar el equivocado, sino el camino
que opto, esta olvidado.
luego. ¿y su razón?
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